viernes, 24 de abril de 2026

Movilizaciones para exigir la jubilación de las centrales nucleares en el 40 aniversario de Chernobil

 


Guadalajara, 24 de abril de 2026.- El Movimiento Ibérico Antinuclear, Ecologistas en Acción y otras organizaciones ecologistas y sociales emprenden movilizaciones para exigir la jubilación de las centrales nucleares más antiguas y el fin definitivo de la energía nuclear en España en 2035. Estas actuaciones coinciden con el 40 aniversario, el próximo domingo, 26 de abril, de la tragedia de Chernóbil, en Ucrania, la mayor de la historia. 

Han convocado una manifestación el 23 de mayo, sábado, ante el Ministerio de Transición Ecológica en Madrid. La convocatoria exige el cumplimiento estricto del cierre de la central Almaraz en noviembre de 2027 y la clausura ordenada y planificada del resto de plantas hasta alcanzar el fin definitivo de la energía nuclear en España para 2035 por razones de seguridad, económicas y por los riesgos que representan en caso de conflictos armados o de catástrofes naturales. 

La energía nuclear es  costosa, insegura e innecesaria. Encarece el precio de la luz, es incompatible con una gestión eficiente de una red eléctrica basada en renovables y desvía fondos que deberían ir a la transición energética. Denuncian además que son fundamentales para que las empresas propietarias Iberdrola, Endesa y Naturgy mantengan el control sobre el mercado eléctrico y sobre la política energética del estado. 

Sin ir más lejos, la central nuclear de Trillo dejó de operar 28 días (del 8 de febrero al 8 de marzo de 2026) debido a que la “la alta fiscalidad en ocasiones como la presente (de elevada generación originada por la sucesión de borrascas) las nucleares quedan fuera del mercado eléctrico”, según hicieron público. Luego entró en recarga del 9 al 30 de marzo y siguió parada del 31 de marzo al 17 de abril. Más de 2 meses sin aportar energía, que no ha sido necesaria, porque funcionar le salía demasiado caro. 

Las grandes empresas eléctricas han desplegado una campaña publicitaria sin precedentes para forzar la prórroga de sus plantas y presionar al Ministerio. Las organizaciones recuerdan que el sector nuclear español sigue dependiendo del uranio ruso para funcionar, y que no existe una respuesta satisfactoria a los residuos nucleares, mientras persisten cementerios nucleares como El Cabril o residuos de alta actividad, como los del accidente nuclear de Vandellós I. 

Cuarenta años después de la catástrofe de Chernobil, la zona de exclusión de 2.600 km² sigue siendo radiactivamente activa. En las ruinas del reactor 4 se conservan 400 kilogramos de plutonio, más de cien toneladas de combustible nuclear fundido y treinta y cinco de polvo radiactivo. 

En 2022, durante cinco semanas, tropas rusas ocuparon las instalaciones, generando preocupación internacional por la refrigeración de las piscinas de combustible. En febrero de 2025, un impacto de dron abrió un agujero de 15 metros cuadrados en la cubierta exterior del nuevo sarcófago, provocando un incendio que se prolongó durante casi tres semanas. La restauración completa se prevé para 2030.

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