CONFERENCIA NO NORMAL TOUR, DE CARLOS TAIBO. 20 de abril de 2026
La idea de impartir estas charlas No Normal Tour surge entre
un grupo amplio de investigadores que han trabajado sobre la crisis climática,
el colapso, la escasez de materias primas y la crisis de biodiversidad para
sacar a debate público temas que están pasando en nuestra sociedad y que apenas
tienen eco en los medios de comunicación.
Hay que tener en cuenta dos procesos:
1) El agotamiento de todas las materias primas importantes,
las energéticas y las no energéticas; respecto a las primeras, el pico del
petróleo, gas y carbón se produjo en el 2018 por lo que la producción de estas
materias primas se irá reduciendo gradualmente y los precios subirán en
paralelo con los altibajos que sean.
2) Tenemos
que prestar atención al Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo
que se consume en el planeta, el 30% del gas licuado, y un porcentaje semejante
de las materias primas empleadas por los fertilizantes. En estas horas están
llegando los últimos suministros normales que llegan del Golfo Pérsico lo que
significa que en las próximas semanas vamos a ver problemas relacionados con el
suministro.
Observaciones de la situación actual:
-Vivimos en un planeta crecientemente caotizado. Cabe
preguntarse si este caos es el producto de una operación tramada del capital
encaminada a mejorar sus posiciones, o por el contrario es la consecuencia de
la incapacidad del propio capital de resolver sus problemas. Todo apunta a que
el capitalismo no es un sistema omnipotente y eficiente, sino que se trata de
un sistema que exhibe hendiduras muy graves en su funcionamiento.
-No sólo estamos ante un activo proceso de caotización sino
ante una aceleración de muchas realidades: La pandemia del COVID es la demostración de que se puede
mantener un ejercicio de servidumbre voluntaria de poblaciones enteras.
-Desde el otoño de 2021 llegan noticias de problemas en el suministro
de materias primas energéticas, cortocircuitos en muchos procesos económicos,
financieros y comerciales y de subidas espectaculares del coste del transporte
de mercancías
-Detrás de la guerra de Ucrania hay una competición soterrada por las
materias primas y energéticas escasas y probablemente la diversificación de dos
líneas de generación del valor: la
propia del mundo occidental y la característica del mundo ruso-chino; ambas son
la demostración palmaria de que no hay imperio bueno. No es sólo Ucrania
ya que asistimos a un activo proceso de militarización de todas las relaciones
materializado en un aumento espectacular en los gastos en defensa, en negocios
prósperos para las industrias de armamento y en intervenciones militares que ya
no van a necesitar la etiqueta edulcoradora de humanitaria.
- El
análisis del científico sueco Johan Rockström relativo a los límites
planetarios, muestra que de los nueve límites establecidos, siete de ellos
ya han sido superados y nos encontramos raudos en el camino de hacer otro tanto
con los dos restantes.
-Sobre las llamadas energías renovables (fotovoltaica
y eólica), ninguna
información sugiere que el despliegue de esos polígonos industriales vaya a
contribuir a mejorar la situación de escenarios sociales muy deteriorados y de
hábitats naturales muy castigados. Los recursos derivados de la venta de las
tierras para la construcción de los polígonos industriales no van a repercutir
en provecho del escenario donde se van a levantar dichos polígonos. Además,
estos negocios están en mano de las grandes empresas, por ejemplo, las 2/3 del
negocio eólico español se encuentra en manos de las grandes empresas de la
energía y buena parte del 1/3 restante se encuentra en manos de las grandes
empresas de la construcción. El actual despliegue renovable no tiene que ver
con lo que el que manejábamos hace treinta años, cuando pensábamos que la
energía renovable debía tener un carácter híper descentralizado y estar a
disposición de comunidades humanas que las gestionasen de manera
autogestionada.
Es importante hacerse
la pregunta de cuánta energía necesitamos, si pudiéramos responder
racionalmente a esta pregunta descubriríamos que necesitamos mucha menos
energía de la que nos quieren endosar y que muchas de estas parafernalias
serían fácilmente prescindibles
-La agenda 2030 surge del sistema de las Naciones
Unidas. En su configuración recuerda mucho a algo que tuvimos la oportunidad de
palpar hace un cuarto de siglo cuando Naciones Unidas señaló que deseaba
fervientemente acabar con el hambre en el mundo sin tocar un ápice los
problemas de ajuste del fondo monetario internacional, es decir quiero acabar
con el hambre pero dejo sobre el terreno un instrumento central que explica por
qué el hambre pervive. La agenda 2030 se sitúa en la lógica de lo que se ha
dado en llamar el capitalismo verde, el capitalismo que busca un nuevo nicho de
negocio en la ecología. No contesta en modo alguno a la lógica de fondo del
trabajo asalariado y la mercancía y en el mejor de los casos sólo retóricamente
coloca sobre la mesa los problemas de los países del sur.
-Gasto militar: los países de la OTAN, tras las políticas belicistas de Donald Trump, han decidido subir el gasto militar. En el caso de España, hay presiones para que llegue al un 5% del PIB, que equivale en una estimación a un 20% del gasto público. ¿De dónde van a salir estos recursos? De un modo u otro acrecentará la deuda pública pero también va a suponer recortes en las pensiones, la sanidad y en la educación.








